34 - 36 meses

Haz esta rápida preparación para una cita de juego tranquila

Dos niños pequeños jugando al aire libre con burbujas

Podemos imaginarnos una cita de juego tranquila con dos niños que juegan felizmente juntos (y eso puede ocurrir durante breves espacios de tiempo), pero seguirá siendo crucial la participación del adulto. Las niñas y niños no pasan necesariamente por las etapas del juego colaborativo por sí solos; necesitan ayuda, tiempo y práctica.

A los 30 meses, muchos niños empiezan a separarse más fácilmente de sus padres en entornos que les resultan familiares, lo que les da más margen para no estar tan pegados a nosotros e ir a jugar con su amiga o amigo. 🙂 Para los niños que no están en la guardería o en preescolar, las citas de juego ofrecen la oportunidad de socializar con un compañero; para los que juegan principalmente en grupo con otros niños, pasar tiempo con un solo compañero de juego puede permitirles centrarse más en la experiencia.

Las citas de juego individuales para bebés y niños pequeños son un buen momento para practicar la toma de turnos, entablar amistades, explorar el juego de simulación y actuar como invitado o anfitrión. Ten en cuenta que muchos niños de dos años son todavía demasiado pequeños para una cita de juego sin cita previa.

A continuación, te explicamos cómo apoyar a tu hijo de dos años antes y durante una cita de juego con una amistad:

Considera el lugar

Las citas para jugar pueden realizarse en cualquier lugar donde jueguen los niños: en casa, en el parque, en el campo o en el jardín. A veces, reunirse en un terreno neutral puede ayudar a aliviar la posesividad sobre el espacio personal, las pertenencias, incluso sobre las mascotas o las personas. Un entorno familiar, como un parque del barrio, puede permitir a tu hijo y a su amistad pasar fácilmente de jugar juntos a explorar por su cuenta.

Juego de roles

Independientemente del lugar, practicar ciertas interacciones con antelación puede ayudar a tu hija o hijo a prepararse, dándole tiempo para ensayar lo que puede decir y hacer cuando surjan ciertos desafíos. Aquí tienes algunas situaciones para representar:

  • Invitación a jugar. Es posible que tu hijo pase gran parte de la cita de juego solo, pero puedes empezar a enseñarle a invitar a otros a unirse a él. Ofrece a tu hijo algunas frases cortas para que las pruebe con su amigo, como “¿quieres construir bloques conmigo?” o “¿puedo jugar al pilla-pilla contigo?”.
  • Sentimientos heridos Practicar qué hacer y qué decir cuando se hieren los sentimientos de alguien puede ayudar. En el momento, es probable que quieras ofrecerle orientación, pero tener algunas frases de antemano puede marcar la diferencia: “Eso no me ha gustado” y “¿puedo darte un abrazo?”.
  • Señales no verbales: Los niños entienden mucho más de lo que pueden articular con palabras: ofrecerle a tu hija o hijo formas no verbales de comunicarse es una buena práctica, independientemente de su nivel de lenguaje expresivo. El juego de roles de la comunicación no verbal es una buena práctica para una cita de juego: “Tengo una sonrisa en la cara y estoy señalando mis bloques. Eso significa ‘ven a jugar conmigo'”.

Leer libros

Mujer con su hijo en brazos mientras miran el libro La cita para jugar de Lovevery

Los libros pueden ayudar a dar vida a la idea de una cita para jugar y mostrar cómo reaccionan los niños y los adultos en diferentes situaciones.

En el libro La cita para jugar, por ejemplo, Zoe va a visitar a su amigo Ansel. Juegan juntos de forma agradable durante un tiempo, pero después de una desavenencia sobre un coche de juguete, los grandes sentimientos salen a la luz. Mientras lees, háblale de lo que ocurre: “Mira, Ansel quería los dos coches y parece que está muy enfadado por ello. Está tumbado en el piso y tiene la boca abierta. Zoe también parece triste. Mira cómo le ayuda su madre y cómo hablan de lo que ha pasado. Ahora Zoe y Ansel se sienten mejor y vuelven a jugar”.

Si eres el anfitrión

Es una buena idea avisar a tu hijo que va a venir un amigo, pero si se lo dices con demasiada antelación (incluso el día anterior), puede que le cueste esperar. En este momento, la comprensión que tu hijo tiene del tiempo es relativa: está empezando a entender términos como pronto, mañana y después. La misma mañana que se ha quedado para la cita para jugar es un buen momento para mencionarlo: “¡tu amigo vendrá después del desayuno!”.

Además de excitación, tu hijo puede experimentar una serie de emociones antes de que un amigo venga a jugar, como nerviosismo, timidez e incluso preocupación. En la medida de lo posible, recuerda que estos sentimientos son normales y que no tienen por qué durar todo el rato.

Guarda los objetos preciados

Justo antes de que empiece la cita de juego, habla con tu hijo sobre el hecho de que su amistad va a jugar con algunos de sus juguetes. Si ciertos juguetes, libros, muñecos y otros objetos son especialmente significativos para tu hijo, considera la posibilidad de guardarlos antes de una cita para jugar. Aunque aprender a compartir es un objetivo a largo plazo, también puedes tranquilizar a tu hijo diciéndole que ciertos objetos no necesitan ser compartidos.

Aunque no es práctico aplicarlo a la mayoría de los juguetes, tener duplicados unos cuantos objetos de juego interesantes puede ser de gran ayuda para los niños que participan en juegos paralelos. Un juego de bloques, por ejemplo, puede dividirse fácilmente en partes iguales.

Si eres el invitado

Una cita para jugar en casa de otra persona puede ser una buena oportunidad para hablar de cómo tratar las pertenencias ajenas: “tratamos con mucho cuidado los juguetes de nuestros amigos, porque esos juguetes son especiales para ellos, igual que tus juguetes son especiales para ti”.

Cuando te acerques, también puedes repasar cómo comportarse en la casa de otra persona y cómo la familia de su amistad puede hacer las cosas de forma un poco diferente a la suya. Incluso los niños pequeños pueden empezar a aprender cómo ser un buen invitado, cómo llamar a la puerta o tocar el timbre y quitarse los zapatos una vez dentro.

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Posted in: 34 - 36 meses, Libros, Amistad, Social emocional, Desarrollo del bebé

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